viernes, 18 de marzo de 2016

La Perestroika

Cuando la calma sobra, y súbitamente se pisa una baldosa que hace tambalear la rutina de lo vacuo, de lo inerte, aparece entonces una luciérnaga en las tinieblas de la comodidad de lo conocido.

Todo centelleantemente nuevo, en aparente armonía va construyendo un estado de bienestar general que promueve que se alcen las tasas de la esperanza.

El problema en la expectativa es que no repara en economizar en tiempos ni ansiedades.

A veces lo que parecía una panacea, se rompe cual cascarón vacío y no solo no llena las arcas del espíritu, sino que genera un déficit que antes no existía.
Cada desilusión duele no por su artífice o el suceso en sí, sino por lo que carcome, por el patrimonio devaluado.

Una muralla atraviesa el alma y la razón, por fuera risas, mejillas rosadas.

Hay que aprender a no derrochar el vodka bebiéndolo furiosamente, ya habrá festines por celebrar, mientras tanto sólo resta esperar...

La revolución cesó, la quietud vuelve a reinar.




martes, 22 de septiembre de 2015

Una más

En nuestro universo, somos los protagonistas.
Creemos ser únicos, especiales, quizás, y por ende debemos ser acreedores de fortuna in eternum y cualquier desgracia es la más injusta si es hacia nos.
Cuesta entrar en razón o aceptar, tal vez es algo de autodefensa, como una muralla protectora para nuestro orgullo, como un cobijo para nuestro amor propio, pero sólo somos una más.
Y eso no nos hace menos, somos alguien más que lucha o reza por sus sueños, pero no el único que lo hace.



sábado, 30 de mayo de 2015

Rezagada

Alejada de la urbe en medio de un enjambre sordo, indiferentemente ciego de heridas transparentes ajenas, pero de las cuales cada tanto sangre brota. 

No comprendo cual es la pena, de ensimismarse en pensamientos, si muchos de los ajenos son vacuos, cual es el lamento de no rodearse de charlas egocéntricas, ególatras, hambrientas de ego. O peor aún dejarse cercar por el rumor del prejuicio, la incomprensión incomprensible. 

Agradezco la distancia, en algún momento sufrida, en algún intersticio del corazón aún pesa, pero aún así ...

Mejor lejos, lejos de quien sea, menos de mí.






domingo, 17 de mayo de 2015

Golpearse contra la pared

Los muros pueden estar construidos por tantas cosas, los más difíciles de sobrepasar son los que están hechos de miedos, prejuicios (sobre todo ajenos), pesimismo junto a su horrenda familia que se encarga de torturar ilusiones.

Con cada embestida se van desquebrajando los temores, y entre las grietas florece la esperanza, y la sangre derramada ante el golpe es benéfica, hace que surja una nueva.

Desde temprana edad escucho la expresión “golpearse contra la pared” como algo de connotación negativa.
Esas paredes pueden ser hologramas reflejados por incertidumbres y encasillamientos ajenos, que nada tienen que ver con la naturaleza de uno.

¿Porque deberíamos aceptar seguir con una vida en la que los sueños se vean cercados, con cercos que impiden su crecimiento y correcto desarrollo?


Yo creo que si es para persistir frente a las adversidades, las contras (que muchas veces son prejuicios más que veracidades), entonces 
golpearse contra la pared, es una excelente manera de enfrentar la vida.





domingo, 29 de marzo de 2015

La verdadera distancia

La verdadera distancia a veces no son cuadras, días, sino el abismo de la incertidumbre, el sinsabor de una comunicación  recortada, rebajada,  un sentir disfrazado, o la incomprensión de la etimología  actitudinal o aptitudinal.

Puede ser de ayuda poner distancia o inclusive que nos la impongan, para acomodar ideas, sentires, y de esa manera saber si vale o no la pena seguir con ese lazo que la vida en algún momento proporcionó.

A veces uno se empeña en armar un rompecabezas, sin siquiera saber si la figura final será lo que realmente agrada.

El insomnio consensuado por alejamientos, dudas sobre culpabilidad, como la quietud obsecuente, pueden ensordecer la razón, aún así,  desordenar la mente cada tanto no viene mal, siempre y cuando tenga un fin en todo sentido de la palabra.

Hay silencios que retumban más que muchas palabras e inclusive enseñan, la clave esta en saber como tomarlos.


Lo importante es tratar de nunca poner distancia de uno mismo.


domingo, 21 de diciembre de 2014

El suspenso

El suspenso es esa falencia que se hace rogar.
Ese astro que parece lejano y que cuando se acerca puede hacer eclipsar la razón y la llena de un sinfín de emociones.

A veces puede ser una falacia, la espera de algo que nunca existió.

Sea como fuere, puede ser un gran seductor que columpie en medio de la quietud de la rutina, esa que aunque el inconsciente colectivo dice “estar a las corridas”, suele estancar.


La espera agrega adrenalina para algunos, para otros es como un sedante o un inhibidor, está en el modo que se absorbe en el espíritu.

martes, 16 de diciembre de 2014

Resignarse es mediocridad


Nadie tiene el destino trazado en el mapamundi de la vida, y aunque así pareciese que fuera, su respuesta ante su entorno, sucesos, desgracias y bondades, son puramente de su autoridad (consciente o inconsciente).

Poner la vara en una altura agradable y alcanzable, tranquiliza, pero llega el momento que ya no puede saciar la sed del espíritu glotón, ahí radica el dilema: conformarse o subirla.

Conformarse, teniendo un arcoíris de posibilidades, teniendo la chance de razonar y decidir, no puede ser otra cosa que mentirse a uno mismo.  


La mediocridad entonces es una elección.